Y son cuatro, como mínimo.
Burroughs, que trajo la mirra y la disolvió en una jeringuilla.
Joyce, que trajo el oro y lo dispersó con su voz.
Acker, que trajo el incienso y nubló el mundo.
Purdy, que contempló a los demás y escribió una novela.
Los otros, los del cuerno de la fortuna, se pasearán por unas cuantas ciudades del mundo (occidental y rico) esta noche, pero no subirán los peldaños de Escalera. Cerrados a cal y canto, trabajando.
Con nuestro póker de reyes.
Siguiendo su estela de luz.

William S. Burroughs
Blade Runner. Una película
Traducción de Daniel Ortiz Peñate


