Contra los puentes levadizos
Antonio Bordón
La Provincia
26.01.2010
Si la crítica literaria no fuera tan convencional, este ensayo de Wilfrido H. Corral titulado Bolaño traducido: nueva literatura mundial, publicado por Ediciones Escalera, habría sido más noticia hace un par de meses en los suplementos literarios españoles que La gran novela latinoamericana, el homenaje del mexicano Carlos Fuentes a los grandes mitos de la literatura de su continente, en el que el nombre de Roberto Bolaño no aparece, por cierto. Pero la crítica es tan convencional como el ensayo de Fuentes, donde, aparte del autor de Los detectives salvajes, brillan las ausencias de autores como Guillermo Cabrera Infante, Ernesto Sábato o Manuel Puig, por citar alguno de los casos más clamorosos.
Mal que le pese a Fuentes -que justificó su omisión porque no ha leído nada de Bolaño y prefiere acometer toda su obra cuando cese el "homenaje fúnebre" que rodea al escritor chileno-, Bolaño es un clásico sin concesiones que ha venido ocupando, durante los últimos diez años, una posición cada vez más central en el canon latinoamericano, y aun mundial. Como señala el crítico Ignacio Echevarría, "empieza a ser el momento de preguntarse por las razones de este éxito en todo el mundo, de evaluar su papel catalizador de la nueva literatura latinoamericana, de indagar en algunas claves de esa obra, de analizar por qué la figura de Bolaño va camino de convertirse, sobre todo entre los jóvenes, en un fetiche pop".

Ésa es la tarea que a cabo Wilfrido H. Corral en Bolaño traducido, donde afirma que la recepción anglosajona de Bolaño no empezó con la publicación de Los detectives salvajes (traducida por Natasha Wimmer para la editorial Farrar, Straus & Giroux en abril de 2007), sino con la publicación de un par de cuentos suyos en la prestigiosa The New Yorker, revista neoyorquina donde han publicado también John Updike, Joan Didion, Susan Sontag y Richard Yates, entre otros. Según recoge Corral en su estudio, la versión inglesa de Los detectives salvajes fue acogida como Mejor Libro del Año 2007 por The Angeles Times, The San Francisco Chronicle y la revista digital Slate. También fue acogida como uno de los Mejores Diez Libros del mismo año por The New York Times Book Review, The Washington Post y la revista New York Magazine.
Nadie en este momento, excepto unos pocos como Carlos Fuentes y Alberto Manguel, se sorprende de que un prosista excepcional como Bolaño tenga éxito. Lo raro es que una cultura más bien precaria como la nuestra -al menos en hábitos de lectura- digiera una obra que exige un considerable despliegue de atención y un desarrollado hábito de la ironía para su mediano entendimiento. No obstante, que se lea a Bolaño más que a Fuentes, según Corral, "revela la mayor fidelidad del primero a la experiencia humana y su método de describirla. Esta fluidez revela sus valores más amplios, no los del novelista mexicano que quiere hacerse pasar por crítico ante un prosista mucho más honesto que también era un secante superior de los cimientos de la narrativa mundial". No estamos ante un escritor cualquiera.